desperatar
Estilo de vida, Moda, Zapatos

“Átate los cordones bien fuerte, estos zapatos van a llevarte muy lejos”

Me despierto y estoy sola en una habitación con ventanas hasta el suelo, con mucha luz, muchísima, reflejada en unas sedosas sábanas blancas Salto de la cama y en mi inmensa habitación un arco entre dos extremos del cuarto da paso hacia otra. Entro y… ¡Maravilla!, armarios empotrados en forma de “U” definen las cuatro paredes que, alternando espejos y puertas, esconden las últimas tendencias de ropa, complementos y zapatos.

Soy cómoda vistiendo, puedo ponerme el mismo vaquero o jersey varias veces en una semana pero no puedo repetir zapatos. Entonces, sigo quieta en mi vestidor privado cuando paro la mirada y veo una gran cajonera frente a mí, ¡qué nervios!. Me dirijo hacia ella, la abro y descubro que guarda cientos de zapatos ordenados perfectamente por colores, tipos, tamaños y formas.

Los primeros que me llaman la atención son los zapatos de cordones, ¡hay tantos! con plataforma o sin ella, de tapa ancha, masculinos, con picado y sin picado… son sin duda, mis favoritos.

Unos zapatos masculinos combinados con vaquero y camisa perfectos para ocasiones especiales, combinados con un jersey oversize y lista para salir a la calle a tomar algo con amigos, o con un vestidito lady y le damos un toque más femenino.

Miro el móvil y veo que es miércoles, así que tengo que ir a trabajar. Decido ponerme un vaquero, pero no uno cualquiera sino el de cintura alta, ese que combina tan bien con una camiseta blanca y un cinturón de cuero marrón que se ajuste bien y dé forma a mi cintura. Elijo unos zapatos de cordones marrones, con tapa y picado en la puntera y ¡chapeau!.

Deseo con todas mis fuerzas que esto no sea un sueño. ¡Pellizcadme por favor!

Coleta alta, barra de labios roja y un poquito de colorete. Me dispongo a salir a la calle con ganas de comerme el mundo cuando… ¡Riiiiiiiinnggg! Suena el despertador. Pues sí, estaba soñando. Son las 7:00 am y ni mi cama tiene sábanas blancas, ni tengo ventanales y mucho menos un vestidor en frente de mí. ¡Vaya sueño!

Ahora se me han metido los zapatos en la cabeza, me sentía cómoda y atrevida  con ellos.  Por suerte, en mi barrio hay una tienda Strover que podrá hacer realidad mi sueño, aunque solo sea en parte. Calidad, diseño y comodidad se unen en sus zapatos para acercarnos un poco más hacia lo que deseamos. ¡Me voy a por unos zapatos de cordones que me alegren el día!

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